jueves, 25 de septiembre de 2008

Canto I

A la mitad del camino de nuestra vida me encontré en una oscura selva, 
por haber perdido el recto sendero.
Tan amarga es, que casi es como la muerte
mas al tener que hablar del bien que encontré allí, 
empezaré diciendo las cosas que fui descubriendo.
No podía referir cómo entré en aquel lugar, 
pues en el momento de abandonar la verdadera 
senda me hallaba sumido totalmente en el sueño.

Pero apenas hube llegado al pie de una colina, 
allí mismo donde terminaba el valle que me había
afligido tanto el corazón, miré a lo alto y
vi sus hombros vestidos ya con los rayos del
planeta que guía a los demás de un lugar a otro.
Entonces se aplacó el temor que en el lago de mi corazón
había permanecidoa lo largo de aquella noche tan dolorosa.

Y asi como el náufrago que con afanosa angustia,
después de haber vencido el mar y ganado la orilla,

se vuelve al agua peligrosa y la contempla,
así mi ánimo,
fugitivo aún se volvió a mirar de
nuevo aquellos pasajes
de los que nadie salió con vida
.

La Divina Comedia de Dante Alighieri